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En la historia de las instituciones, son pocas las que pueden darse
el lujo de nacer dos veces. La Marina de Guerra del Perú
lo hizo. La primera vez, el 8 de octubre de 1821, bajo el protectorado
de don José de San Martín, siendo su primer comandante
general el almirante Martín Jorge Guise, y la primera nave
que enarboló bandera peruana el "Sacramento". La
segunda 58 años después, bajo el estruendo de los
cañones en el Combate de Angamos, siguiendo el ejemplo del
contralmirante Miguel Grau, comandante del "Huáscar".
Cada 8 de octubre, la Marina de Guerra y su héroe máximo
Miguel Grau Seminario celebran juntos la inmortalidad, porque fue
que en esa fecha que Grau pensó en voz alta: "Sé
que llevo el "Huáscar" al sacrificio". La
frase rebotó en la tensa espera del personal que aguardaba
impaciente que no se produjese una contraorden. Y no se dio, porque
Miguel Grau Seminario se mantuvo fiel al compromiso con la Patria.
Resignado y estoico, se hizo a la mar el 1 de Octubre de 1879,
al mando de ese pedazo de su corazón, que no por estar hecho
de acero, dejaba de sentir como propio: el monitor "Huáscar".
Arica quedaba atrás . junto con el monitor, partió
la corbeta "Unión".
Cinco días después, cuando el buque sufrió
una descompostura, las barbas que cubrían el rostro de Grau
debieron servir para que múltiples rictus de preocupación
se ocultasen a las miradas de su tripulación.
Malos augurios: el mal se repitió al día siguiente.
Llegó la nave a Antofagasta cuando los relojes aún
no marcaban el primer minuto del día 8. Con el amanecer,
se hizo evidente el destino del Perú; los chilenos "Blanco
Encalada", "Covadonga" y "Matías Cousiño"
pretendían encerrar en semicírculo a los peruanos
... y lo estaban logrando.
Menos de una hora después, habiendo alejado al "Huáscar"
de tierra, surgieron los otros actores del drama: "Cochrane",
"O'Higgins" y "Loa".
¿Qué pensamientos habrán cruzado entonces
por la ente de Grau?. El primero de ellos fue arrancar del sacrificio
a la "Unión". "Que se retire", ordenó
escuetamente. y el "Huáscar" quedó solo
frente a su destino.
¿Habrán surgido lágrimas recordando a la
esposa y los hijos?. ¿Habrá intentando emplear parte
de esos minutos en una carta de despedida?. ¿Habrá
recordado entonces los viajes de cuando era niño?.
A las 9:30 de la mañana los cañones del "Huáscar"
iniciaban la tarea imposible; vencer a un enemigo superior en número
y con armamento más poderoso. De pronto un estruendo, la
coraza del "Cochrane" detenía el proyectil peruano.
¿Suficiencia?. El buque enemigo no contestó los
disparos. Estrechó su distancia y se acercó a 200
metros. Recién entonces la nave chilena dejó oír
su estruendo y volaron en pedazos un cañón, sus doce
operadores y el timón de combate del "Huáscar".
Diez minutos transcurrieron ¿Qué podemos hacer,
sino seguir combatiendo?, habrá pensado Grau. Segunda descarga
del enemigo. Un proyectil chocó e la torre de mando y estalló
dentro.
El teniente primero don Diego Ferré, quedó moribundo
y Grau...dio un nuevo significado al concepto del Honor y el Sacrificio,
en su tránsito a la Gloria.
Al cabo de una hora y 35 minutos de valiente combate, en el camarote
de don Miguel, la imagen de Santa Rosa de lima, a la que solía
encomendar el cuidado de su alma y de los suyos, quedaba marcada
con cinco impactos de bala y salpicaduras de sangre.
Sus 45 años de vida austera, honesta a toda prueba, culminaron
con cinco meses de gloria (mayo a octubre de 1879). En ese lapso,
el "Huáscar", que era la patria navegando, bajo
el mando de su inmortal Grau, trazó - en el Pacífico
- estelas jamás igualadas en la Historia, para finalmente,
como escogido por los dioses - pues tantas hazañas ya no
pertenecían al común de los mortales - volar al cielo
a comandar otro "Huáscar" y dibujar - en otras
dimensiones - estelas luminosas sobre el mar; el Mar de Grau.
Ese 8 de octubre... el Sol se inclinó reverente ante tanta
luz y grandeza. Se ocultó lentamente ... y con sus rayos
- como último homenaje - tiñó de rojo el horizonte
y "el mar - como nunca - fue color de laurel"
Hay un saludo del monitor "Huáscar" a quien lo
visita en la bahía de Talcahuano, donde permanece anclado
como Museo Histórico Naval de Chile que dice: "¡Visitante,
descúbrete!"; Es la frase del cartel que Impacta como
si fuera el mudo sonido de un trueno, con su potente luz explotando
inmisericorde frente a nuestros ojos, y sigue: "Han rodado
en mis entrañas, minutos de eterno heroísmo. Silencio.
Que tu paso tranquilo no perturbe la quietud y la paz de este templo
sagrado..".
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