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LA MANO DEL HOMBRE
SIEMPRE ENCUENTRA EXTENDIDA LA MANO DE DIOS, QUE SABE DE NUESTRAS
MISERIAS Y ANGUSTIAS. LA TERNURA DE DIOS A TODOS SUS HIJOS
TIENE UNA FELIZ EXPRESIÓN HUMANA EN LA ORACION ESCRITA POR
EL AUTOR MARTIN DESCALZO.
El Padre Nuestro de Dios
Hoy(con uno de esos latigazos que te cruzan de pronto la cabeza
y te dejan como traumatizado) he sentido, una especie de vértigo
y con algo parecido a la pena, que me dolía el alma al descubrir
que hay algo en lo que Dios con toda su omnipotencia----- tiene
mucha menos suerte que los humanos: El no puede rezar el Padre
Nuestro Y es que en rigor, Dios es el único huérfano
entre todos los seres que existen. Por que si a los humanos se nos
muere el padre de la tierra tenemos siempre, como gozosa alternativa,
el gran padre que es EL. Pero
¿Y EL?
¿A qué padre podría acudir si un día
sintiese(si pudiera sentir) tristeza?
¿ A quien
le reza cuando las cosas no le van bien? ¡O todo le va bien?
¿ O no le duele la suciedad de este mundo que es suyo?
¿Nunca necesita ser sostenido, como en el Huerto lo precisó
su Hijo? ¿ Se sostienen entre sí las tres Divinas
Personas? ¿ Es tan potente su alegría interior
que todas las penas le rozan, sin herirle? Cuando su amor
se ve--- ¡ tantas veces! ¡ millones de veces!---- defraudado,
¿ sobre que hombro llora?
Se muy bien que
todo esto que estoy diciendo, es terriblemente humano y, por tanto,
falso aplicado a Dios.. Pero el Dios-autor de toda ternura. ¿Nunca
sangrará al saberse olvidado o despreciado?
Pensando en todo esto he sentido que
casi se me desbordaba el corazón al encontrar, en un pequeño
libro del padre Peñaloza, una idea que jamás se me
había ocurrido: ¿ Reza Dios? ¡Como podría
ser el Padre nuestro de Dios? ¿ De qué
tipo podría ser la oración con la que Dios, contesta
cada vez que los ojos de los hombres se alzan al cielo y ponen en
sus labios----- millones de veces en el planeta------- estas dos
palabras milagrosas: Padre Nuestro ?
Y Pienso que esa
oración podría ser algo parecida a ésta:............................................
Hijo mío
que estás en la tierra preocupado,solitario, tentado
yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo. No, no estás solo, sino habitado por
MI, y juntos construiremos este reino del que tú vas a ser
el heredero. Me gusta que hagas mi voluntad
porque mi voluntad es que tú seas feliz, ya que la
gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre
conmigo y tendrás el pan para hoy, no te preocupes
solo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabes que
perdono todas tus ofensas antes incluso de que las cometas por
eso te pido que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden.
Para que
nunca caigas en la tentación cógete fuerte de
mi mano y yo te libraré del mal, pobre
y querido hijo mio.
¿Es así? ¡No
es así? ¡Quién puede saber los pensamientos
de Dios ? Realmente lo único de El es lo que El mismo
ha querido decirnos. Y en la Biblia nos ha explicado de mil maneras
que EL nos ama mucho más de lo que podemos sospechar: que
El quiere a los hombres más que la gallina a sus polluelos,
que una madre puede llegar a traicionar a sus hijos,pero que El
jamás traicionará ni abandonará a los suyos;
que El cuida con amor hasta cada uno de los cabellos de nuestra
cabeza.
A veces la gente me pregunta,porque me siento feliz.
Y la respuesta es muy simple:
porque me siento querido. Por muchos hombres,pero sobre todo
por EL. Porque nunca me he sentido abandonado. Porque
experimento su ternura incluso en la oscuridad y en el dolor. Y,
claro, cuando uno se sabe querido, ¡ qué cuentan
ya la oscuridad o los problema ¡
Este y no otro fue el misterio de la alegría de Jesús:
sentía a su padre en su interior y hasta en la piel de sus
dedos, vivía con El y de El, respiraban juntos, unidos hacían
los milagros y hasta el abandono en la cruz era una forma------
paradójica, misteriosísima----- de predilección,
pues a través de esa cruz estaba Jesús siendo lo mas
importante que sería jamás :Redentor de todos sus
hermanos. Hasta ese abandono era fecundidad.
Cuando Jesús enseñó
a sus discípulos a rezar el Padre Nuestro sabía
muy bien lo que estaba diciendo. Estaba abriendo de par en
par------ ¡nada menos ¡ el mismo corazón de Dios.
J.L. Marín
Descalzo
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