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Todos los peruanos conocemos y cantamos la llamada "Marcha
de Banderas", y ¿qué peruano no va sentirse orgulloso
de esta hermosa melodía?, todos la escuchamos con la misma
emoción que prodigamos a nuestro sublime himno Nacional del
Perú. Esa vibrante melodía se debe a la inspiración
del maestro José Sabas Libornio, quien se desempeñaba
como director de las Bandas de Músicos del Ejército.
El orígen de este hermoso tema que se escucha con tanta
unción patriótica, se produjo de manera casual. Al
terminar el Te Deum en honor a la Patrona de las Armas, el 24 de
setiembre de 1897, el presidente Nicolás de Piérola
se acercó, al retirarse de la Basílica de La Merced,
al Director de la banda para felicitarlo, de o que aprovechó
Libornio para decir: "Excelencia, el Himno nacional está
siendo ejecutado muy indiscriminadamente, conviene convocar a una
marcha para saludar a la bandera y para todos los actos oficiales
que se deriven de los acontecimientos cívicos". La respuesta
del Jefe de estado no se hizo esperar, en estos términos:
"Maestro Ud. tiene la palabra".
Unos meses después, el 9 de diciembre en la Misa de Campaña
por el día de la Victoria de Ayacucho, la legada del Presidente
Piérola fue anunciada con una marcha que ya no era el Himno
Nacional. Al terminar el acto, un edecán del Jefe de Estado
preguntó a Libornio, qué marcha era ésa, respondiéndole
que se trataba de la marcha que le pidió el presidente.
Una semana más tarde, el 17 de diciembre, fue expedida la
Resolución pertinente que reconocía la Marcha Nacional
Peruana para ser ejecutada en todo acto oficial. Ya en 1909, durante
el gobierno del señor Leguía, se dispuso que, en adelante,
se denomine "Marcha de las Banderas", la misma que se
ejecutaría para anunciar la llegada y retiro del Jefe de
la Nación, la elevación de la Sagrada Hostia durante
las ceremonias religiosas oficiales y el izamiento de la bandera
en cuarteles, buques de la armada, puestos de frontera y centros
de enseñanza.
"Arriba, arriba el Perú
y su enseña gloriosa inmortal
llevando siempre en alto
la Bandera Nacional...."
José Sabas Libornio, no se limitó a las albores docentes
propias del cargo sino se incorporó a la vida ciudadana,
escribiendo temas que figuran como parte del acervo musical limeño.
La fecunda herencia musical de lo que bien debe considerarse como
gran parte del cancionero del Perú, la contribución
de este gran maestro de nacionalidad filipina , prócer de
la independencia de su país, tiene que considerarse también
los toques de corneta y clarín para el servicio interno de
los institutos armados como: Diana, Rancho, Llegada del Jefe, etc.
hasta hoy vigentes.
El gobierno peruano le dio el Grado de sargento Mayor a tan brillante
maestro de música. José Sabas Libornio dejó
de existir en su casa de la quinta cuadra del Jirón Huancavelica
de Lima, el 9 de diciembre de 1915.
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